Carta al 1 de enero, el comienzo
Llego tarde. O eso parece, porque en realidad llego justo a tiempo. Justo a mi tiempo, para lanzar una advertencia: He iniciado una guerra sin cuartel contra la tristeza, el miedo, el estancamiento y todos y cada uno de los silencios que se nos astillan en algún lugar entre el corazón y la garganta. Voy a quebrarlos uno a uno con la fuerza de las palabras.
Mi propósito es cambiarlo todo. Iniciar una cadena imparable de causas y consecuencias. Que la quiebra de un silencio suponga la quiebra del siguiente y que caigan todos como caen las fichas del dominó.
La primera ficha ya ha caído, quizá también la segunda. Fue la última de las consecuencias de una cadena iniciada por el aleteo de una mariposa en el seno de un alma vetusta. Aunque el origen poco importa cuando debemos reinventar la rueda. Hacer que el origen sea este cuando fue aquel. Seguir siendo los mismos de forma distinta.
Es el tiempo de dar paso al soldado lírico que dispare la bala que continúe con la cadena de causas y consecuencias que acabe por hacer que merezca más vivir en este mundo que en una metáfora.
Ha comenzado.
María
No hay comentarios:
Publicar un comentario