De tanto volar por sus sueños Se le olvidó caminar por el mundo. Acabó siendo: La tinta que muere en el lienzo La silaba que cuadra un verso La voz del actor que no sigue texto Y la melodía del estribillo de una canción De la moda sin duda la excepción De la duda, sin moda, el corazón.
Sé que todo lo que
os pueda decir os va a costar creerlo y que la mayoría de vosotros no lo haréis
del todo. Yo tampoco me creí nada de lo que me dijeron. Pero no puedo
evitar escribir estas líneas porque día tras día veo tweets de compañeros que
están este año en segundo y me recuerdan a mí, lo que yo sentí y viví.
No quiero
generalizar, no todas las personas viven de la misma forma esa etapa ni la que
viene después. Y si hablo de la etapa que viene después es
porque probablemente sea la clave de todo esto.
Para mí, como para
mucha más gente, segundo de bachillerato fue el peor momento de mi vida como
estudiante. Eso no lo podrá cambiar nada de lo que haya venido o venga
después. Esa presión en el estómago cada día, el llegar a casa muchas veces
llorando porque te ves incapaz, el darlo todo y que los exámenes te superen...
Todas esas cosas que a día de hoy hay muchos jóvenes viviendo.
Mi intención es
ayudar, pero es muy complicado abordar el tema de tal forma que creáis que lo
que os cuento es real. Así que empezaré por contar mi propia experiencia. En primero de bachillerato
ya te empiezan a decir que segundo es horrible, que es super duro, que la
selectividad es la peor tortura que haya creado el ser humano y cosas así. En
mi caso, la verdad que, aunque tenía respeto hacía la prueba, antes de empezar
segundo, no me creía que fuera tan duro. Igual era porque tenía mucha confianza
en mí misma, lo cual demuestra, viendo lo que pasé después, que segundo
puede superar a cualquiera (tenga un 9'7 o un 5'3 de media). Por eso mismo,
si ahora te sientes superado por segundo, no pienses que no vales o que eres
débil por no poder soportar la carga y la presión de ese curso.
Yo cuando empecé ya
tenía claro lo que quería hacer. Puedes tener la suerte de que la carrera que
has elegido tenga una nota de corte baja que te permita ir con menos presión,
pero ese no era mi caso (12 era la nota de corte del año anterior de la carrera
que quería hacer y las previsiones para ese año eran que iba a subir). Necesitar
nota probablemente es uno de los factores que más angustia generan. También
se puede estar en una situación en la que no sabes qué quieres hacer (y como
para pararte a pensarlo mientras estás con el agua al cuello) y por tanto
cuánta más nota tengas, más posibilidades entre las que elegir tendrás.
Ojalá me hubieran
explicado todo eso antes y hubiera podido poner más de mí en primero, ya que al
no tener la EBAU/EvAU/PAU/Revalida a la vuelta de la esquina se tiene más
calma. Así que, si estás leyendo esto y aun no has pasado a segundo, tenlo
en cuenta (no mueras en el intento, pero tenlo en cuenta).
Cada cual tiene su
ritmo, pero yo creo que empecé a ver como se volvía todo gris después de
navidades, a lo largo del segundo trimestre y, cómo no, eso se vio reflejado en
mi media. Es un circulo vicioso, te presionas para sacar más, eso te
hace fracasar y fracasar te "obliga" a aumentar la presión.
Es cierto que es
algo que debe vivir cada uno por sí mismo, que al final de todo se puede
sacar un aprendizaje; pero no es un pecado pedir ayuda. Hubiera sido
incapaz de superarlo sola. Mi familia en un primer momento fue mi mayor apoyo,
también mis amigxs y mi grupo scout. Tener gente a tu alrededor en esos
momentos que te de mensajes positivos y que confíe en ti es un aliciente muy importante.
Aunque no solo me refiero a eso. Tu entorno, probablemente, a pesar de que
intente ayudarte con su apoyo y cariño, no tiene los recursos suficientes para
darte las claves que te ayuden en los momentos específicos (la ansiedad antes
de un examen que hace que te queden en blanco, cuando tienes que ponerte a
estudiar y sientes que te supera...). Estas claves y
trucos que te pueden venir genial en esas ocasiones lxs que mejor te las pueden
dar son los profesionales.
No te resta
merito, ni tiene nada de vergonzoso ir a un psicólogo para que te enseñe
algunas técnicas
de relajación, de concentración, de estudio... Yo lo hice, fui a una psicóloga
durante unos meses que me ayudo a recuperar la confianza. Eso después se vio
reflejado en mis resultados finales. ¡Ojo! No estoy diciendo que con ir a un psicólogo
tengas todo hecho, el esfuerzo es fundamental, aunque saber cómo emplearlo
haga que se optimicen los resultados.
A lo dicho, hay que
añadir que los profesores son conscientes de la trascendencia que tiene ese
curso en la vida de los estudiantesy por norma no son ogros que van a
hundirte la vida (siempre hay excepciones para la norma, pero eso ya...). Te
están preparando para una prueba (Segundo es básicamente la preparación de la
selectividad) en un tiempo que realmente es ajustado, por lo cual en los
primeros trimestres tienen que ser más "duros" para intentar que des
todo de ti.
Aquí podríamos
entrar en un debate sobre el sistema educativo, porque muchas veces lo que
falla es eso y no los docentes. Pero ni tú ni yo ahora mismo tenemos el poder suficiente
como para cambiarlo y, además, ya hay mil posts sobre los fallos del sistema.
En su día creo que lo retweeteé y después lo he visto en numerosas ocasiones,
un cártel que decía algo así como "¿Qué sistema es este que convierte las
ganas de aprender en ganas de llorar?". Es una buena pregunta, pero si
estás en el fango plantearte ese tipo de cuestiones no te ayudarán a salir de
él, solo te servirán para revolcarte más, para aumentar tu nivel de
indignación. Y cuidado, que indignarse está muy bien a veces. Pero no es el
momento, no lo es para ti. Se práctico.
Apuesto a que la
gran mayoría lo va a conseguir. Apuesto a que las notas finales van a ser mucho
mejores que las del primer trimestre, y puede que hasta las del segundo.
Apuesto a que dentro de unos meses entenderás por qué tanto esfuerzo. Apuesto,
aunque no me creas.
Superé segundo de
bachillerato con mi mejor media hasta la fecha. Unos resultados que me
permitían, haciendo también una buena selectividad, entrar a mi primera
opción. Se acaba bachiller
con cierta alegría, pero aún queda esa prueba que ya nadie sabe muy bien cómo
llamar. Preparar todo lo que has dado durante el curso, para unos exámenes que
tienes dentro de un par de semanas. Suena fatal, la verdad. La realidad no
es tan dura como esa frase. Precisamente por ser todo lo que has preparado
durante el curso va a ser mucho más fácil, no es volver a empezar de cero.
No te darás cuenta al 100% de la efectividad de tus horas de estudio hasta que
no estés en medio del primer examen, pero, si sirve de algo que yo te lo
escriba, tranquilx, no estás estudiando para nada.
Es imposible no
estar acojonadx antes de empezar el primer examen, but ¿Sabes cuánta
gente suspende la PAU? Prácticamente nadie, tan difícil no será. Y oye, que
sino está la segunda convocatoria. También es mayoritario el porcentaje de
gente que consigue la nota para entrar a la carrera que quiere (el porcentaje
que no lo consigue suele ser de gente que necesita a partir de un 12, así que
si no necesitas más casi seguro que lo consigues. PD: datos sacados del instituto
del ojo de buen cubero).
A todo esto, yo no
conseguí entrar en la carrera que tenía como primera opción (Derecho y
Economía). Pero no sabéis lo que agradezco a día de hoy cada uno de los
"errores" que cometí y que me llevaron a "tener que conformarme"
con mi segunda opción (Derecho y Ciencias Políticas) porque es lo mejor que me
podía haber pasado en el ámbito académico. Puede que no creáis
en el destino (Por cierto, podéis leer mi relato titulado así aquí
y ver el cortometraje aquí),
pero si no conseguís entrar en vuestra primera opción, no penséis que es el
fin, puede que descubráis otra carrera que os apasiona igual o más.
Para concluir, os
quiero contar que hay luz al final del túnel, que la etapa que viene
después, pese a que puede parecer igualmente aterradora, es increíble. No
se equivocan al decir que es uno de los mejores momentos. Y como ya he dicho al
principio, nada va a cambiar lo que pasé, pero a día de hoy, lo que estoy
viviendo y lo que me queda por vivir, lo merece
Por fin, aprender
y disfrutar al mismo tiempo.
Si quieres saber
algo más, si te ha quedado alguna duda, o crees que te puedo ayudar en algo, no
dudes en ponerte en contacto conmigo. Si mi experiencia puede ayudar a
alguien, bienvenido sea.
-¿Y si esas cosas que nadie sabe de donde te vienen de repente cobran sentido? ¿Y si de repente el ADN tiene la culpa? +¿Y a él? ¿De donde le vinó? -Él era especial, él lo vivió. +¿Quién le enseño a escribir? -Nadie, aprendió en la selva Amazonia. +¿Como dices que se llamaba? -Miguel, mi bisabuelo se llamaba Miguel. +¿Cuándo escribió ese poema? -No lo sé, durante la dictadura supongo. +¿Y no lo podían haber apresado por escribir esto? -Sí, pero no le importaba. Él era especial, él se crió en la selva.
Es complicado rescatar minuto a mínuto lo que vivimos durante esas 48 horas que duraba el concurso de 'Diciembre en corto'. El trabajo que conlleva grabar un corto en un tiempo tan reducido se puede llegar a intuir, pero cuando realmente te das cuenta de lo complicado que es, es cuando te plantas un 9 de diciembre a última hora de la tarde delante de una pantalla para averiguar el tema sobre el que debes construir tu obra.
-El tema es APOTEOSIS ¿Qué hacemos?
Era nuestra primera vez y no queriamos complicarnos demasiado. Teníamos dos ideas medianamente clara antes de empezar: las sombras y el reciclaje de alguna de nuestras obras pendientes de publicar.
Las sombras solventaban todos los deficit que teníamos. Nuestra dificultad para encontrar un gran número de actores en tan breve tiempo y nuestra dificultad de desplazarnos para buscar espacios más bonitos o adecuados a nuestra historia.
Lo de reciclar una idea era por el tiempo. Probablemente, sacar una buena idea y escribir sobre ella un guión, sea lo más dificil. Por eso, intentamos buscar en los cajones algo que cuadrara con el tema. El texto elegido fue Destino, de María Hernández. A partir de ese texto contruimos un guión.
Fueron fundamentales las manos de Laura y María Aldama para construir las siluetas y el objetivo de Alex para grabarlo todo.
El resultado seguramente es humilde. Pero el orgullo que se siente al verlo un año después es inmenso. En cuarenta y ocho horas conseguimos los materiales, adaptamos el texto, grabamos nuestras voces con un material nada profesional -el micrófono de un móvil fue lo mejor que pudimos conseguir- grabamos el video (sobre el video hay que decir que es una única toma por lo cual grabar todo eso seguido conlleva una dificultad notable), lo tuvimos que repetir unas cuantas veces, y por último, montamos todo el video cuadrando el sonido con la imagen (esto para gente amateur como nosotros no es tan fácil).
Solo esperamos que os guste aunque sea un poquito. Quizá en un tiempo nos volvamos a animar con algo nuevo.