"Y súbitamente su muñeca empezó a deslizarse por el papel siguiendo el ritmo que le marcaban los versos que hacía tiempo habían volado de sus manos..."
Esa podría ser la introducción perfecta a este pequeño poema que escribí hace cosa de un mes, después de llevar mucho tiempo sin escribir en verso, formato en el que empecé a escribir hace ya cosa de más de 7 años. Quizá por eso nada más terminarlo se lo envié a mi compañera y amiga, Laura Navarro para pedirle una ilustración que completase estos versos para poder compartirlos con todos vosotros y, cómo no, tenía la imagen perfecta: Una fotografía, capturada desde el objetivo de su cámara mientras dabamos un paseo en góndola por Venezia en nuestro viaje de estudios, que habla por si sola. Mil gracias Laura por todo lo que me aportas siempre en el viaje que llevamos tantos años haciendo juntas. Espero que podamos hacer muchos más trabajos conjuntos como este porque cosas como estás son las que nos hacen "Volar"
VOLAR
Dolían las cadenas que al suelo la ataban,
le impedían que su vuelo libre comenzara,
clavando sus pies a las espinas
que sobre su camino se hallaban,
haciendo el viento volar los pétalos
de las rosas que inundaban sus sueños,
flotando un palmo sobre las yemas de sus dedos
no pudiendo tocarlos sin estar durmiendo.
Surcaba los cielos y en las nubes nadaba
de imposibles no entendía cuando estaba en su cama.
Sobre el vino tinto del atardecer escribía sus andanzas
y desde la cúpula del cielo dejaba caer los pétalos
de las rosas que un día inundaron sus sueños
haciéndolos el viento volar no dejándole olvidar
nunca jamás, lo que había vivido durmiendo.
~María y Laura
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